Las puertas de seguridad más temidas por los cacos

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El verano va dando sus últimos coletazos, pero los cacos todavía pueden hacer su agosto. Se adentran en las silentes casas aprovechando nuestra ausencia o el abrigo de las horas más oscuras del día. En ocasiones, sus sigilosos movimientos pueden ser confundidos con los ruidos que pueden hacer unas tuberías en mal estado, aunque ése no suele ser el caso, ya que éstas hacen más ruido. Esta ciencia no es muy exacta y nunca sabemos por dónde pueden entrar los terribles cacos al hogar, pero una cosa está clara: unas buenas puertas de seguridad pueden frenar su paso, tanto a la vivienda como a la comunidad de propietarios.

Contar con una puerta de seguridad es, ante todo, descartar el uso de aquéllas huecas fabricadas con aglomerado, cartón o papel. Este tipo de puertas no sólo corren el riesgo de rasgarse al estornudar cerca de ellas, sino que además su aislamiento térmico es más que mejorable. Para verlo más claro: poner una puerta de este tipo en la entrada equivaldría a colocar un cartel de bienvenida que rezase “Bienvenido, Sr.Caco, sírvase Vd. mismo que nos pilla en la cama” o, en caso contrario, “Tenga cuidado, Sr. Caco, que yo soy más chungo que Vd.

A ver, tampoco se trata de ser paranoico. Si vives en una comunidad de vecinos, el edificio es tu fortaleza. Siendo así, una buena defensa empieza por las salidas exteriores, con lo que es conveniente asegurarse de que el portal ya contará con una puerta con un grado de seguridad aceptable. Merece la pena invertir más en ella si con ello mejoramos la seguridad del resto de viviendas. A veces, es posible que contemos con la puerta de seguridad en los accesos a los portales de las viviendas, pero que, sin embargo, nos olvidemos por completo de las zonas comunes de la comunidad de propietarios. Eso es como blindar la torre del homenaje y dejar el rastrillo subido y el puente levadizo bajado. La seguridad en las puertas debe mantenerse en todos los accesos del edificio, incluida la piscina comunitaria, los garajes y la zona de trasteros.

Un estimable colaborador del mantenimiento de la seguridad en tu bloque de vecinos es tu vecino “el que todo lo sabe”, que se pegará a la mirilla de su puerta a la milésima de segundo de escuchar algún ruido extraño en los portales. Por último, en los edificios, la probabilidad también juega un papel importante en la prevención de robos en el hogar: es más fácil que roben a los del primero que a los del octavo sin ascensor. De hecho, este último sí cuenta con una puerta de papel y vive sin miedo a ser asaltado. Pero el caso es que, viviendo en un edificio, no te hace falta una puerta digna del Banco de España. Una normalita te hará el apaño.

Tú puedes pensar, “¿qué más me da una puerta que otra?”, porque si el Sr. Caco quiere entrar, lo hará. Pues sí y no. El Sr. Caco, efectivamente, entrará, pero una buena puerta de seguridad es más difícil de ser forzada, por lo que te da, por un lado, más tiempo de respuesta para llamar y esperar a la policía (o a tu cuñado) y, por el otro, la seguridad de que el Sr. Caco debe hacer Grado, Post-Grado y Estudios Avanzados más curso online sobre la resistencia de las puertas de seguridad y cómo hacerle frente para entrar a tu casa.

La aspiración de todo propietario es crear un efecto “Wow!” en el Sr. Caco cuanto éste mire cara a pomo a la puerta que intenta franquear.

¿Con qué tipos de puertas de seguridad nos encontramos en el mercado?

Esto de la seguridad de las puertas de entrada tiene truco. Podemos pensar que vamos a ir a un supermercado y nos van a decir “Ésa es buena porque tiene muchos cachivaches”. Error. De hecho, es mejor comprarlas a un especialista, ya que es su especialidad sabe del tema. Olvídate de nombres bonito, potentes o rimbombantes (hablamos de puertas blindada o acorazadas), lo que cuenta es la resistencia de la puerta. Como todo en esta vida desde que Robert Schuman abriera su boquita linda allá por 1950 para hacer saber que “…La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan…”, la seguridad de las puertas está certificada por una normativa homogénea a nivel europeo (UNE 1627/2011). Esta norma determina la resistencia de las puertas y el grado de protección frente a los ataques y les da una puntuación de 1 a 6.

Puerta de resistencia 1

Este tipo de puerta sería la puerta de papel que tiene tu vecino el del octavo sin ascensor. Cuando el Sr. Caco la ve, sabe que la puede franquear en el mínimo tiempo con un clip o un patadón.

Puerta de resistencia 2:

En este caso, la seguridad de la puerta es algo mayor: el Sr. Caco necesitará algún destornillador o una sierra o cualquier otro invento del bricolaje casero. Su entrenamiento se limitará a ver Bricomanía los fines de semana.

Puerta de resistencia 3:

Con este tipo de puerta, el Sr. Caco necesitará además un taladro y tardará un poquito más en hacerse con la puerta.

Puerta de resistencia 4:

Aquí el Sr. Caco empieza a tener que sacarse el Grado para franquear el umbral. No vale uno cualquiera, tiene que saber de qué va el tema. Necesitará herramientas más pesadas como taladros motorizados, cinceles o hachas. Si el Sr. Caco quiere arriesgarse a subir los decibelios, es que sabe que lo que hay dentro merece la pena.

Puerta de resistencia 5:

El Sr. Caco ya necesita el Grado y el Post-Grado. Son más profesionales y metódicos y utilizan herramientas eléctricas específicas de toda índole: taladros, sierras y una amoladora de angular con un disco de 125 mm de diámetro. No le preocupa el riesgo, porque sabe que lo que hay dentro merece la pena.

Puerta de resistencia 6:

Son las más potentes. El Sr. Caco necesita estudios avanzados y una amoladora de 230mm de diámetro. Aún así, tendrá que invertir casi una hora en forzar la puerta, por lo que tu vecino fisgón tendrá tiempo para llamar a la policía.

¿Por qué hablamos de puertas blindadas o acorazadas?

Porque queda bien en marketing. Como ya hemos dicho, lo que importa es el grado de seguridad de la puerta.

¿Qué entendemos por puerta blindada?

En teoría, son las puertas de madera maciza, tanto en la hoja como en el marco, revestidas con hierro. Es muy poco resistente a los ataques.

¿Qué entendemos por puerta acorazada?

En este caso, es la estructura y el marco lo que es de hierro y la madera es lo que lo hace bonito. Son ligeramente mejores que las otras.

En resumen, adquirir una puerta de seguridad no debe tomarse a la ligera. No vale con ir al súper y decir “Quiero ésa porque tiene el nombre más molón” si no haces caso a su tipo de resistencia. Bueno, en realidad al Sr. Caco sí le molará mucho si haces eso. Lo más importante es acudir a un especialista que te recomiende qué tipo de puerta es más adecuada a tus necesidades y a las de las zonas comunes de tu comunidad de vecinos, así como con qué tipo de cierres y bombines debes acompañarles. Con una buena puerta de seguridad, el Sr. Caco se lo pensará dos veces antes de acercarse por tu rellano.

ahorrar en la comunidad de vecinos

Fotografía vía Pinterest

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