Inquilinos molestos en la comunidad de propietarios

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La convivencia en la comunidad de propietarios puede ser un camino de rosas o de espinas. Todo depende del choque de egos que dirija el destino de cada complejo. Cuando es de espinas, pueden llegar a surgir odios irreconciliables que mermarán la calidad de vida de todos los vecinos. Si los culpables de los problemas de convivencia son propietarios, la diana tiene el centro muy definido. Sin embargo, ¿qué pasa cuando hay inquilinos molestos en la comunidad de propietarios? ¿Cómo echar a un inquilino que molesta a los vecinos?

Más sobre la convivencia en comunidades de propietarios

Problemas del inquilino con la comunidad

Hay una norma no escrita y no extrapolable a todos los casos, por lo que hablar de “norma” es de dudosa corrección. Ésta dictamina que los vecinos que son propietarios son más cuidadosos y respetuosos que los inquilinos. Como hemos apuntado, eso no siempre es así. Sin embargo, sí que hay una sospechosa tendencia a la desidia en las comunidades que tienen muchos pisos alquilados. La explicación más plausible es que se presta menos atención a los detalles cuando no hay que pagar.

Los conflictos más habituales con los inquilinos son el incumplimiento de las normas de régimen interno, la limpieza y, como no, ¡los ruidos!

Te contamos:

Vecinos ruidosos: el alma de toda comunidad de propietarios

Ruido máximo permitido en comunidades

Curiosamente, también suele haber problemas con las mascotas. A veces, fundamentados. A veces, no.

En este sentido, nuestro punto de partida va a ser el artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH)

<<2. Al propietario y al ocupante del piso o local no les está permitido desarrollar en él o en el resto del inmueble actividades prohibidas en los estatutos, que resulten dañosas para la finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas>>

Cómo echar a un inquilino que molesta a los vecinos

El brete del casero

Para echar a un inquilino molesto, es necesaria la complicidad del propietario, a.k.a. “el casero”. La explicación es la siguiente:

  • Nadie puede echar de su casa a otra persona porque sí.
  • La privación del uso de la vivienda tiene que ser decretada por un juez y las causas tienen que ser muy chungas.
  • Es más fácil rescindir un contrato de arrendamiento.

No es una panacea. Como siempre, hay matices. Como siempre, lo explicamos todo.

El papel de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU)

Las actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas también figuran en el artículo 27.2 de la LAU como causa de rescisión del contrato de arrendamiento.

Pasos para librarse de inquilinos molestos en las comunidades

Solución cordial y de buena fe

Antes de tomar el mundo por montera, es francamente recomendable iniciar una vía amistosa. Repetimos siempre: la buena fe está subestimada en la vida cotidiana y muy estimada en los juzgados. Eso, por no hablar de la importancia de mantener una buena convivencia. Así, el primer paso antes de iniciar cualquier procedimiento para echar a los inquilinos molestos es hablar con ellos. Hay que trasladarle las quejas también al propietario, a.k.a. “el casero”.

Notificaciones para todos

De la comunidad al inquilino: el inquilino tiene que ser informado de las molestias que ocasiona al resto de vecinos.

La comunidad notifica al propietario: además de al inquilino, que es quien ocasiona las molestias, el propietario, a.k.a. “el casero”, debe ser informado de lo que pasa en su vivienda.

Del propietario al inquilino: este paso es muy importante. Puedes pensar que si ya todos saben lo que hay, esta última notificación es innecesaria. A la comunidad le daría igual, al propietario, a.k.a. “el casero”, no. Si la cosa llega a juicio, éste puede ser condenado también por su inacción. Por ello, tantas cartas como reciba de la comunidad el propietario, a.k.a. el casero, tantas notificaciones deberá enviar a su inquilino.

Todas estas notificaciones tendrán más peso y el proceso judicial será más fluido si se hacen por burofax y con certificación de texto. Además, deben ir fundamentadas jurídicamente. Esto quiere decir que en cada una de las cartas deben figurar los preceptos legales que se están vulnerando y las consecuencias de la continuidad del comportamiento molesto.

Recabar pruebas

Si con las notificaciones no se ha conseguido nada, llega el momento de recabar pruebas. Tu enfado no demuestra nada en un juzgado. Tu palabra debería valer lo mismo que la del demandado, pero no. El demandante debe demostrar que lo que dice es cierto, mientras que al demandado le bastaría con negar la mayor. Es decir, la suya vale más si no tienes pruebas.

Si las molestias son por ruidos, deberás encargar una medición a una empresa especializada o hablar con la policía municipal para que tomen ellos las medidas.

En ocasiones, para poder demostrar las molestias de los inquilinos, será necesario contratar a un detective. Esto tiene un punto negativo: el precio. Sin embargo, también tiene otro muy positivo: él sí que sabe. Un detective podrá proporcionar el tipo de pruebas que son admisibles en un juzgado.

Celebrar junta de propietarios

Iniciar un proceso judicial es una decisión que tiene que ser tomada en junta de propietarios. Hay que ser claro. En el acta tiene que figurar que la comunidad ha resuelto iniciar una acción de cesación contra los inquilinos y contra el propietario, a.k.a. “el casero”. Además, se debe facultar al presidente para que represente a la comunidad durante el trámite judicial.

El gran final para el caso de los inquilinos conflictivos

Una vez llegue el expediente al juez, éste revisará las pruebas. También revisará la lluvia de notificaciones intercambiadas entre unos y otros.

Llegados a este punto, el inquilino puede ser condenado a pagar daños y perjuicios. Asimismo, se le dictaminará que debe cesar sus molestias. De no hacerlo, estaría incurriendo en un delito de desobediencia.

Por su parte, se mirará la actitud que ha tenido el propietario, a.k.a. “el casero”. Si ha ido trasladando las quejas, puede estar tranquilo. Al haber tenido el peso de la comunidad de propietarios detrás, el camino del propietario, a.k.a. el casero, se despeja. El juez en este punto le exonerará de sus obligaciones en el contrato de arrendamiento, por lo que quedará rescindido y podrá echar al inquilino.

En resumen, es muy complicado que un juez prive del uso de la vivienda a los inquilinos molestos en una comunidad de propietarios, pero es más fácil que permita la rescisión de un contrato de arrendamiento. Los procesos judiciales no son sencillos ni cortos, pero nuestros profesionales pueden ayudarte.

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