Desafía a las facturas con un buen aislamiento térmico

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En los últimos años, la factura de la luz en los hogares se ha incrementado en 400€ anuales. Tú, que eres una persona de grandes reivindicaciones decidiste ponerle freno. Lo que nadie te dijo, es que iba a ser tan duro. La verdad es que te hubieras ahorrado muchos quebraderos de cabeza si te hubieras asegurado de tener un buen aislamiento térmico antes.

El  gran método para desafiar a las compañías eléctricas brilla por su sencillez. Dejar de pagar el recibo de la luz. El primero y todas las notificaciones que lleguen después. El problema de esta brillante maniobra es que, salvo casos puntuales atendidos por los servicios sociales, si no pagas, te cortan el suministro eléctrico. Si tu estrategia es el desafío por impago, corres el riesgo de verte un frío día de invierno sentado en la mesa de la cocina con el plumas puesto viendo como caen carámbanos de la otrora en uso vitrocerámica, usando la nevera como despensa y soltando vaho por la boca en un tenue aliento mientras miras el último recibo y exhalas “venceréeeee”…

Además, debiste informarte primero de las condiciones para el reenganche, ya que después de desistir en la hazaña tuviste que pagar tu deuda con la compañía eléctrica más el sobrecargo por reengancharte a la red.

Al decidir ponerte al día con la eléctrica, buscaste otros métodos para ahorrar energía en casa.  Para ello, pasaste de la lavadora y empezaste a hacer la colada en casa de tus padres, ya que limitarte a ponerla de noche te parecía poco ahorro. Además, tu epopeya al desafiar a las facturas te hizo una persona más recia, resistente a las bajas temperaturas; por lo que sacaste del agujero del trastero tus ropas de invierno y nunca más volviste a encender la calefacción. Las bombillas no son las que más consumen, pero recorrer los restaurantes románticos de noche y coger prestadas algunas velas abarata el consumo.

Todos tus esfuerzos palidecen cuando no logras convencer al resto de vecinos del edificio para que sigan tu ejemplo. Eso por no hablar de los gastos de la comunidad de vecinos. Por intentar desconectar las bombillas del pasillo para esconderlas en casa, tu vecino el furioso todavía sufre de palpitaciones en la vena de la frente cuando se cruza contigo por los pasillos.

Es por ello que pusiste por fin a los enanitos de la cabeza a trabajar y llegaste a la conclusión de que tal vez los tuyos son unos vagos y no sirven para nada, por lo que decidiste recurrir a los enanitos del Presidente de la comunidad de propietarios. Éste, informó de tus inquietudes al Administrador de fincas, quien os informó de que, siendo el edificio algo viejillo, tal vez deberíais someterlo a una inspección para valorar su aislamiento térmico.

Por lo visto, los edificios anteriores a 1980 no son muy eficientes, enérgicamente hablando. Una rehabilitación energética puede suponer un ahorro en el consumo de un 50% en algunos casos. Cubiertas, muros y tuberías son susceptibles de someterse a esa reforma. Además, unos buenos cristales pueden suponer un ahorro del 25% de energía.

A ti en principio todo esto te parece bien, pero todavía hay una duda que te corroe… ¿Y quién paga esto? Porque, a decir verdad, no eres el primero en soltar el dinero cuando se requiere alguna derrama… Así que, a la espera de la aprobación del futuro energético de la comunidad de vecinos en junta extraordinaria de vecinos, tú esperas con una taza de sopita fría en las manos, arropado con una manta, rumiando cuál será tu voto.

ahorrar en la comunidad de vecinos

 Fotografía vía Pinterest

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